Monday, July 23, 2012




Hay aspectos de la realidad, escenas, personas, sensaciones tan particulares  como la sed, gente desinteresada por la gente, ojos que no miran sino su propio ojo, ojos al revés, como volteados hacia adentro, pero cerrados. Ojos mal hechos. Bocas mal hechas: abiertas con pinzas en los labios, donde parece que siempre fueran a pronunciarse sobre algo pero no. Son sólo bocas abiertas.  Podrían silbar, cantar, gritar, entonar versos, morderse, morder, besar, sonreir, amenazar, perdonar, pero sólo están semiabiertas, mirando la nada. Como atónitas. Formando un cero perfecto. ¿Mal hechas?  Mal usadas. Las ideas bajan, y en vez de atravesar el túnel oscuro  y exquisito, para hacerse aire o sonido, recorren el tubo de la garganta como tobogán asfixiante para emerger en un juego tonto y solitario. Se pierden. Disueltas, trizas. La máquina de hacer bocas, ojos, ha fallado. Si al menos las manos anduvieran bien, podrían usarse para tapar los agujeros negros del rostro. Quien sabe. A lo mejor ni eso, a lo mejor hasta los dedos tamborilean mal y sin ritmo sobre la mesa, esperando no se sabe bien qué. 

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