Hay noticias que dejan sin aliento, son marcas a fuego en el
estupor de rostros amigos. Al pánico horizontal, se oponen mínimas llaves, aperturas de lo cotidiano.
Lo común se vuelve
más significativo, el intenso detalle de una hoja vibrando de frío sobre
la vereda. Las cejas de los anónimos por la mañana, un diario abierto. El olor a desconcierto, a desgano, a hábito de vida designada.
Piedras en la calle como dudas, pájaros imbuidos a olvidar.
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