Alas
Cuando un ángel se encapricha
Cuando un ángel se encapricha
con un ser
muy especial
acelera un
poco el tiempo
pues lo
quiere presentar,
tiene ganas
de contarle
que el mundo
tal como está
necesita
otro ángel más
que lo ayude
a mejorar,
necesita de
su brillo,
necesita de
su fuerza,
necesita un
ser que sepa,
de combates
en la tierra.
Cuando un ángel
se encapricha,
no distingue
raza o sexo,
busca entre lo
más preciado,
revuelve
calles y viento,
y el viaje
destino norte,
comienza raudo
y eterno,
hay prisa
porque allá arriba,
apuran por
conocerlo.
En las lágrimas
de todos
se podrá ver
el reflejo
de una
pregunta aferrada
a los párpados
de cielo,
el dolor y la tristeza
se vuelven
un par normal,
no hay
palabra ni caricia
que lo pueda
remediar.
Pero dejame
contarte
antes de
terminar
algo que
nadie sabe
ni se sabrá
jamás:
Ahora bailan
en el aire
esos dos
aventureros
que se
eligen para siempre
como fieles
compañeros.
Ahora están
bien y reunidos,
con más
cómplices amigos,
entre todos sonriendo,
abrigándose
del frío.
Por la
ventana celeste
saludará
nuestro ángel,
en las
noches despejadas
desplegando
bien sus alas,
cuando brille bien lejana
esa estrella
que suspira
(y sonríe victoriosa,
porque ríe en
compañía),
es el ángel
de la tierra,
nunca se ha
ido en verdad,
sólo voló
bien arriba
para
podernos cuidar.
Poema escrito para Laura, una gran amiga quien hace poco sufrió la partida de su amiga, un ángel que voló a reunirse con los demás.
No comments:
Post a Comment