Wednesday, September 4, 2013

Objetos

El fedón, una olvidad ética
para Amador, páginas, cera de vela,
un broche que sujeta
mi femineidad toda,
una pulsera macisa, un batracio
que no me creó la fobia.

La aurora y con ella mil ahoras,
la tarde y el mendigo todavía.
El lúcido carácter al que mi padre aludía
en sus memorias, la triste euforia
de los extasiados, la calumnia
de los manotazos de ahogados,
la deshonra, mi pupila que oscurece
cada día, los puños dueños de rebeldía,
los jugadores de Rayuela,
la plaza San Martín, la glorieta

de Rocamadour.

El Zen, el grafito, la Metafísica
y sus viajes al infinito,
el transporte escolar que abordamos
cuando niños.

Todos los objetos. Toda la física.
El río de mercurio. Las palabras
que fascinan a La Maga, las que no existen
fuera del poema.
La rue de Seine, el ghetto de Marais,
el Empíreo. La comedia divina
de nombrar. El infierno de objetos
con los que día a día
nos ganamos el Paraíso de Nombres.

1 comment:

  1. "El infierno de objetos con los que día a día nos ganamos el Paraíso de Nombres." Me gustaron las mayúsuculas. Los sustantivos en mayúscula me hacen acordar al alemán.

    Ayer me dormí leyendo "Las cárceles elegidas" de Doris Lessing (Se escribirá así?) Y me desperté pensando en la impronta religiosa con la que se vive. Y cómo se puede transformarla.

    La primera vez que leí Rayuela me impactó muchísimo el personaje de Berthe Trépat. Cada uno se queda con lo que puede. jajaja

    Beso!

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