Te quiero decir unas palabras. No como en las películas, que
se dicen un breve discurso, un amante a otro, y luego se besan, se embadurnan
de amor. Te quiero decir unas palabras pero sencillas, mías, chiquitas, unas
palabritas, que no pretenden ni enamorarte, ni herirte, ni lastimarte, ni
traerte de nuevo acá, todo eso, sería en vano. Sólo que supieras ésto, me
alivianaría. Después de que nos separamos, te fui a buscar. Primero te busqué
entre mis cosas, en lo natural del día y en la noche obscena. Después, miré más allá, al porche, al pasillo, a la
calle, la plaza de la esquina. Tenía que encontrarte así que subí al colectivo
y terminé en ese lejano pueblo tan de moda ahora. Allí me bajé sin conocer nada
ni nadie, te buscaba. Algo quería. Por destino, por caprichoso azar, por redes
desconectadas, por sentencia divina, por simple motivación humana, o por todo
junto, no te encontré, no obtuve respuestas ante mi llamado, y eso que gritaba
tu nombre en la avenida principal.
Y me volví, con las manos vacías y el corazón estrujado. Con pena, con resignación (y sabés cuánto odio la resignación), pero con dignidad. Después pasó el tiempo y supe de vos por otras fuentes. Vos no me habías buscado. Decidí borrarte de mi corazón, olvidarte, seguir adelante, emprender un camino a fuerza de dos piernas y un pulmón que respira sano. ¿Fácil? No. ¿Cómo lo hice? No lo sé. El tiempo es un gran maestro y la paciencia una profesora enorme. Poco a poco logré ir dándole a mis días un matiz más alegre, recuperar la sonrisa del olvido, resignificar lo cotidiano con nuevas esperanzas y metas. Empecé a trabajar para mí, a comprometerme con la causa, me enamoré de algunos sencillos logros. Y hoy miro el camino recorrido y no me arrepiento de haberte ido a buscar, de haberme arriesgado por lo que sentía, de sacudirme las seguridades y arrojarme al vacío sin red ni nada, simplemente saltar, por impulso, para descubrir junto a tu mano el mundo.
Si hoy no respiro al lado tuyo, al menos respiro tranquila: de saber que me dejé llevar por las emociones más absurdas y contradictorias, por los sentimientos más nobles, más simples que puedan imaginarse. Aprendí un poco más sobre los ríos, las cascadas, las orillas. Aprendí a hacer algo más que patear piedritas en la ruta: hice con ellas un llano “patito”, cuando me senté frente al lago en ese pueblo olvidado. Entendí que viajar sola es un gran cariño eterno y supe que en el bolso de mano debe haber un libro, ningún peine y un delineador de miradas. También un poco de vacío, preguntas andariegas, apenas, nada más.
Y me volví, con las manos vacías y el corazón estrujado. Con pena, con resignación (y sabés cuánto odio la resignación), pero con dignidad. Después pasó el tiempo y supe de vos por otras fuentes. Vos no me habías buscado. Decidí borrarte de mi corazón, olvidarte, seguir adelante, emprender un camino a fuerza de dos piernas y un pulmón que respira sano. ¿Fácil? No. ¿Cómo lo hice? No lo sé. El tiempo es un gran maestro y la paciencia una profesora enorme. Poco a poco logré ir dándole a mis días un matiz más alegre, recuperar la sonrisa del olvido, resignificar lo cotidiano con nuevas esperanzas y metas. Empecé a trabajar para mí, a comprometerme con la causa, me enamoré de algunos sencillos logros. Y hoy miro el camino recorrido y no me arrepiento de haberte ido a buscar, de haberme arriesgado por lo que sentía, de sacudirme las seguridades y arrojarme al vacío sin red ni nada, simplemente saltar, por impulso, para descubrir junto a tu mano el mundo.
Si hoy no respiro al lado tuyo, al menos respiro tranquila: de saber que me dejé llevar por las emociones más absurdas y contradictorias, por los sentimientos más nobles, más simples que puedan imaginarse. Aprendí un poco más sobre los ríos, las cascadas, las orillas. Aprendí a hacer algo más que patear piedritas en la ruta: hice con ellas un llano “patito”, cuando me senté frente al lago en ese pueblo olvidado. Entendí que viajar sola es un gran cariño eterno y supe que en el bolso de mano debe haber un libro, ningún peine y un delineador de miradas. También un poco de vacío, preguntas andariegas, apenas, nada más.

No comments:
Post a Comment