Monday, February 25, 2013

Fuego.

Podés retener casi todo. Las ilusiones, son tuyas, podés acomodarlas

 bajo 
esos papeles que apilabas en la mesa de luz, junto al cenicero. 

Formaré otras. También las hojas secas, largas caminatas de la 

mano en silencio, te las obsequio, creo que deberé construir nuevas. 

Tuyas las sonrisas, las promesas, los pájaros del atardecer  y los lagos 

que no nadamos. Las montañas: para querernos, debajo o por arriba, 

su tierra limpiaba nuestros pies. Ah, la ruta de bicicletas otoñales, 

tuya. Te dejo estrellas que nos gustaba señalar con los dedos 

húmedos. Nuestro equipaje aloja miradas floridas, días de azar,     

viajes de septiembre. Todo eso es para vos, todo. Aceptalo, te lo 

entrego de mano. Una sola cosa te pido. Vital es para mí. Verás, sin 

más, que el fuego sea mío. 






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