dedicado a J.S.,
y que su sonrisa se vuelva estruendo.
A veces no sé si soy yo o el mundo simplemente girando. A
veces no encuentro manera mejor de ser quien se es, de decir lo que me impulsa
a saltar, de nombrar lo que me duele. Otras calo lo más profundo, que siento las
hojas vibrar y el viento me despeina sutil en armonía con cosas naturales,
suavemente desordenadas. Porque el orden es un ejemplo de cosas que hacemos sin
entender por qué las hacemos. Hoy estoy triste y me pesan los días y las
noches. No sé.
Hoy el tiempo es una lengua áspera que me lame el rostro, me paro en el medio del camino y extiendo los brazos, sacudo la cabeza,
muevo con urgencia el cuerpo pluma, me siento una gota viva en un océano de
arena. ¿Quién sabe la dirección a tomar? ¿Quién no hizo las valijas antes de
tiempo? Así. Como árboles que chillan a cada podada, a cada hoja recortada.
Como la tierra lamenta no poder moverse cuando la máquina se acerca. Así como
las lágrimas de los árboles que no vemos me muevo, con ojos húmedos de aire,
como derrames a diario.
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