Sé de noticias que dejan
sin aliento. De laberintos dementes, algo de distancias que se parecen a
huidas. Cuando conviene alejarse del centro, de lugares de deseos, algo de
astillas en el pensamiento. Pero poco sé de tus manos, de tus silencio de tarde,
casi nada de la cama donde la vida te muerde y te golpea con esmero.
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