I
miro las calles
escondida
la gente apura el paso
y yo sueño que volvés una
y otra
vez más
de noche
en noche te nombro
y espero
espero
tu cuerpo amanecer
en mi cuerpo
II
podría hablar del dolor que siento, podría de la pena,
de lo que perdí
desde una tarde de lluvia en la calle cuatro
hasta un picaporte que no voy a volver a tocar
unas llaves que nunca más voy a girar
y una cama que ya no he de tender
porque ahora otro cuerpo la deshace.
y nadie sabe dónde mora esa noche
en que nos cubrimos con sábanas,
nos dijimos hasta mañana sin mañana.
Caben muchas cosas ínfimas en mi dolor,
letras dulces que no voy a volver a escuchar en esa voz,
apodos que viajaron a otras bocas
y sonrisas que lloran sobre la mesa.
III
III
No sé dónde estás, dónde ahora. Recostado en agún vientre,
hechizado por otra mirada. Yo no sé ya nada, porque en mi casa no estás, pero
yo te sigo viendo. Te veo cuando miro el rincón donde solías despojarte de
pesos de ropas y te encontrabas con la melodía en el espejo. En la silla donde
dejabas el rompevientos, no estás, pero a veces cuelgo el abrigo en el
recuerdo. Y converso con tu sombra por las mañanas, y te encuentro en el vacío
de los pies de la cama. Están las fotos, están recuerdos. Está la soledad derramada
sobre la casa. Te veo en el cuadro sobre
mi cama donde te mirabas antes de correr hacia otros lugares. Y no sé. ¿Qué hacer
con ésto, que hacer conmigo? Qué hacer con el dolor, ahora que todo se parece a
vos. Todo sabe a olvido. Ahora que la ciudad me parece un grito apagado que te
llama desesperado, ahora donde miro delante y detrás, y ni los ojos puedo
tocarte.
lv/ 2010
(Abrí el cajón y encontré poemas de una vieja época de corazón triste y errabundo.)
(Abrí el cajón y encontré poemas de una vieja época de corazón triste y errabundo.)
Estas letras... si leerlas duele... no quiero saber lo que será sentirlas. Aunque alguna vez lo supe, pero después borré el saber de prepo, el saber ese, ese mal sabor.
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