Hay algo del deseo y su fidelidad. Razones, existencia inocua, pasajeros concientes. Pies sumisos a un costado, cuyo paso provoca estruendo: estrujar en el puño una mísera gota de culpa. No queda más que sacudir las sienes y espantar pájaros vociferantes. Pájaros nacidos de un ocaso bruto, atroz del pensamiento.
2011
Ugh... es interesante y profunda esa reflexión... te deja pensando.
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