Con una fascinación en el detalle, a lo largo de una vida, a lo ancho de una muerte insisto, hago ahínco en quererte, no palpo tus ojos porque sí, los siento tuyos y míos, de rocío de campo, me los clavo, tan reales que los descreo, hay acento entre ellos, asuntos pendientes, manos en la pared, míos y tuyos para el camino, ojos abecedario, tristes ojos ocupados, hice hincapié en quererlos, contra la pared, contra el afuera, nómades ojos pájaros sobre los míos.
Llueve.
Un calambre la mirada.
Este relato poético me parece tan melanco como hermoso.
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